Era una escena de Cuestión de honor (Pride and Glory, 2008) que estaban echando por la televisión, mientras cenaba. Había una familia latina en un apartamento —presupongo que en Nueva York—, tranquilamente: tres mujeres con sus quehaceres cotidianos, un hombre comiendo, un bebé y creo que un niño también.
De pronto, la puerta revienta y entra Colin Farrell vestido de policía junto a otro, coge al padre de la familia latina por la pechera y lo empotra contra una librería. Gritos, llantos, cristales rotos, insultos, más golpes y preguntas con amenazas. Sangre, palabrotas, más gritos histéricos, gemidos, un diente menos.
El personaje de Colin Farrell quiere que le den la localización de un delincuente para poder matarlo, imagino, porque sólo he visto diez minutos de película. Pero ya estoy incómoda, quejándome de cómo les gusta recrearse en la violencia gratuita.
Sin embargo, aunque le han dado hasta en el código de barras y a su mujer también, el tipo no suelta prenda, sólo frases soeces. Así que el policía coge al bebé en brazos, lo pone sobre la tabla de planchar y le dice a su compañero que vaya pidiendo ayuda, porque hay un niño de meses con quemaduras de tercer grado en la cara. El padre se sigue negando, hay más gritos desesperados por parte de las mujeres, y el policía pone la plancha sobre el bebé.
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| Cartel de la película |
Al final, en el último momento, el hombre confiesa y al niño no le pasa nada. Pero yo ya me había medio mareado.
En lo que me recuperaba, Edward Norton, con una cicatriz en la cara, interrogaba a un yonki soplón. Éste también hace de policía, pero sin uniforme.
Con esa información, va a un edificio abandonado y se encuentra a varios hombres —entre ellos, al que interpreta Farrell— torturando a otro... metiéndole un tubo o algo así por la boca hasta ahogarlo.
Ahí he tenido que dejar de cenar... preguntándome qué clase de mentes disfrutan viendo situaciones de esa clase, donde la violencia y el sufrimiento quedan patentes de forma brutal. ¿Cómo puede haber personas que disfruten con este tipo de películas?
Quizás, yo sea demasiado blandengue... pero hace ya un tiempo que no tolero, bajo ningún concepto, ver palizas, violaciones, torturas, secuencias macabras, etc. Creo que se ha perdido la perspectiva por completo. Una cosa es que tú me pegues y yo te pegue porque tenemos roles distintos en la historia, y otra muy diferente es el abuso de unos sobre otros y el sufrimiento de los últimos, como consecuencia, recreado en todo su esplendor.
Y no digo que, en este caso, la trama esté bien o no, no lo sé porque no he podido seguir viéndola. Pero si, por lo general, hicieran lo mismo con las escenas de sexo, nos tendrían que poner una película porno. Gritos, gemidos, fluidos que no son sangre... durante varios minutos.

El cine acaba siendo un reflejo de la sociedad, se nutre de ella. El cine americano es exactamente un reflejo de una sociedad muy violenta, en la que en determinados ámbitos impera la ley de la selva.
ResponderSuprimirNo he visto la película pero creo que muchas veces no hace falta ser demasiado explícito para mostrar violencia. Escenas en las que sin una gota de sangre o sin ver ni un solo golpe, el director nos mete en la piel de un maltratado, de un apaleado de Brooklyn o de cualquier lugar del mundo.
Creo que no es cuestión de sensibilidad o insensibilidad, ni siquiera de blandura, sólo de humanidad.
Un abrazo... o dos si son pequeños.
Alejandro, no es tanto la sangre o los golpes, como la recreación en el sufrimiento, los gritos, el llanto, el miedo...
ResponderSuprimirY existen personas a nuestro alrededor, muchas, que disfrutan viendo eso o que, sencillamente, les resulta indiferente.
A veces, me pregunto si "humanidad" ha perdido su significado primigenio y ha pasado a ser sinónimo de crueldad.
Dos abrazos para ti, aunque sean grandes.
No eres blandengue, a mí me pasa igual!! tengo q taparme la cara con un cojín y los oídos en según q escenas, es demasiado para soportarlo. No me extraña q se te quitaran las ganas de seguir cenando...
ResponderSuprimirEs como las películas de Saw que ya van por la 7 y esta última en 3D. Los cines petados, la gente encantada, y queriendo más y más. A mí hace tiempo q me tiene preocupada esta sociedad, a parte de acojonada (siento soltar taco) A mí me llevaron a ver la 3, y te puedo decir q a pesar de no ver apenas las escenas, no comerme las palomitas, y clavar las uñas en los posabrazos, me pasé 2 semanas con gastroenteritis :(
Cada vez hay más crueldad, ya no tan sólo físico, sinó que el piscológico va avanzando a pasos agigantados...
Un abrazote
Sí... hay más crueldad y a la gente, parece ser, disfruta viendo cómo sufren los demás.
ResponderSuprimirNo sé exactamente a qué se debe, pero... es lo que hay.
Otro abrazo para ti!
PD. Cómo se te ocurre ir a ver esas películas??