martes, 10 de enero de 2012

Time goes by

Platónico
1. Desinteresado, honesto. 2. Que sigue la escuela
y filosofía de Platón. 3. Perteneciente o relativo a ella.
V. amor platónico. 1. Amor idealizado y sin relación sexual.
Diccionario de la RAE




Se llamaba Eliseo y me tenía fascinada. Moreno, con unos ojos negros enormes, de sonrisa tímida y muy blanca, que contrastaba con el color de su piel. Altísimo… o eso me lo parecía a mí, entonces. Era incluso más alto que mi primo mayor —muy amigo suyo— y tenía un par de años más que él, lo que suponían unos siete más que yo… es decir, dieciocho.

Cada vez que lo veía —siempre iba con mi primo—, me quedaba completamente abstraída. Me encantaba que se le notara la barba oscura, hacía que se le marcase la barbilla partida. Y los días de piscina, en bañador y descalzo… tan delgado que se le intuían los abdominales, entre el vello que le cubría el torso. La cadera era la mitad que los hombros, ligeramente fibrosos. Pero, sobre todo, sobre todo, unas manos grandes, de hombre.

Ese verano pasó…



Un día, ya con trece años, lo vi en mi instituto y pensé que, por primera vez, había algo interesante en aquella mierda de sitio. Llevaba a un montón de chicas detrás, diciéndole cosas, él sonreía y se giraba para responderles. En una de ésas, me vio, se acercó contento a darme dos besos y estuvo hablando conmigo —pasándome un brazo por los hombros—, mientras intercalaba respuestas para las lobas aquellas. Obviamente, no era rival, ellas eran chicas de dieciséis o diecisiete y yo, una niña.

Pasaron muchos veranos…

Jamás le conté nada de mi adolescente fascinación por Eliseo a nadie. Un imposible, así lo asumí. Inalcanzable.

Sin embargo, en una conversación con una gran amiga ajena a toda esa etapa de mi vida, surgió.

—No, anoche volvió a llegar a las mil —su marido—, porque se quedó ayudando en el proyecto de fin de carrera a los alumnos estos, Yeray y… y como se llame.
—Eliseo.
—Ay, mi niñatilla… qué memoria tienes, ¿qué sería de mí sin ti? —No tardaría mucho en descubrirlo.
—Ah, pero me acuerdo de ese nombre porque… ¿Te he contado mi inocente historia con Eliseo?
—No, ¡como nunca me cuentas nada!

De sobra sabía que no, si no se la había contado a nadie y la tenía ya olvidada. Pero era eso o decirle lo obvio, que su marido no estaba ayudando con el proyecto a esos chicos, sino que, directamente, se lo estaba haciendo… ¡pero con otra!

—Y eso… Ahora tendrá treinta y tantos, barriga cervecera, bajito, calvo, miope, esclavizado por el trabajo que le paga la hipoteca, las letras del coche, el dentista de los dos niños y las vacaciones en Benidorm o Torremolinos con su señora.
—Hmmm, seguramente…
—Aunque, como el tiempo lo haya tratado bien y se haya puesto “más hombre”, tiene que tener un morbazo de escándalo.
—Jajaja, cómo eres… Gracias.

Pasaron tres veranos más…

Volvía con mi hermano del aeropuerto, el hijo pródigo venía del extranjero para quedarse. Íbamos en mi coche a buscar a mi madre a su trabajo, para darle la sorpresa. Pero, al llegar, no había aparcamiento a la vista. Así que nos tocó dar vueltas y, en una de esas, vimos a uno con una camiseta en tono nazareno que abría la puerta de un SUV burdeos.

—¡Ése se va! Para, para.
—No… acaba de aparcar. Tranquilo, no tenemos prisa.
—¡Coño, mira quién es!
—…
—¡Es Eliseo!
—¿Eliseo, el Eliseo amigo de X?
—Sí, para —dijo, haciendo ademán de tocar el claxon—, que a éste le digo que lo saque para que te metas tú.
—Bonito coche. —Y pasé de largo, mientras le apartaba la mano del volante—. Deja ya de hacer eso, que un día me pegan por tu culpa.

Durante esos días, estuve tentada de marcar un número que hacía meses que no usaba, sólo para decir:

—¿Te acuerdas de mi pronóstico sobre aquel amigo de mi primo que me tenía suspirando con once años? Pues… ¿cuándo se equivoca la niñata?
—NITL —hubiera dicho, si no me mandaba pal carajo directamente.

8 comentarios:

  1. Y no te fundiste cuando te pasó los brazos por encima? Y como pudiste pasar de largo ¬¬ arf arf arf. Estaba gordo-barrigón o buenorro?

    Y es más, que llevo dese que lo he leído dándole vueltas... Qué narices significa NITL? No estoy puesta en abreviaturas y me puede la curiosidad, aunque mate a un gato.

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  2. Ays esos platónicos mejorados con el tiempo como los buenos vinos!...
    A mi hay uno que aún me trastorna, pero no se lo digamos al pirata que es mu pero que mu celoso
    Besotes

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  3. NITL?? Eins?? Estaba barrigón? Qué bajón! (Anda, me ha salido una rima!). Chica, tenías que haber parado para que viera que tú sí has mejorado con los años (no te conozco, lo sé, pero la experiencia me dice que las mujeres estamos mejor a lo 30 que a los 18... pero ellos echan barriga y se queda calvos).

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  4. Qué bonito es el amor, sobre todo en primavera. Esos amores pre-adolescentes que nos marcan para siempre o al menos vuelven a nuestra memoria conforme vamos desgranando la vida.

    Me ha encantado tu historia, sobre todo el fugaz reencuentro visual.

    Y como dice Nefer, qué significa NITL??

    Besos.

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  5. Nefer, no, porque estaba acostumbrada a jugar con él, era amigo de mi primo. Además, había pasado un tiempo ya y... ¡por dios!, concédeme un poco de crédito y dignidad, aunque tuviera sólo trece años. :)

    El de la camiseta morada era un tipo al que jamás hubiese reconocido. Era tal cual lo había descrito cuando contaba esa anécdota años después. Y te preguntarás cómo puede encoger una persona. La cuestión es que ninguno de nosotros había terminado de crecer y a mí, ahora, me parecía "poco alto".

    NITL era de un juego que teníamos, pero viene a significar "jamás".

    Muchos besos!

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  6. 40añera, jeje, en este caso, de mejora nada... Se agrió y no valía ni para las ensaladas.

    Igual sigue siendo una buena persona o... es muy culto, pero con once años no tuve las suficientes conversaciones con él como para saberlo. Hablo de lo que conocía.

    Cuidado, ¿eh?, que el pirata es mucho pirata. :)

    Besos!

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  7. Loquedi, él a mí con 18 no me conoció. Y bajarme para que me viera? Con qué fin? Para descubrir que, además, se había vuelto un tontaco sobrao? No, no... reduzcamos los daños al mínimo.

    Y sí, es como descubrir que Superman ha tenido que empezar a usar faja. Pero... el tiempo pasa para todos.

    Besos!!

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  8. Alejandro... los recubrimos de un halo heroico irreal que termina por desaparecer bruscamente.

    Qué duro es hacerse mayor. :)

    Muaksss!!!

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