Recibo la terrible confirmación, de boca de tu tía que es mi madre, de algo que ya sospechábamos algunos, pero que todos buscábamos negar con distintas explicaciones. Parece que consigo controlarme, pero minutos más tarde, camino al metro, empiezan a invadirme flashes mentales: tú colgado de mi cuello porque no haces pie en “lo bajito” de la piscina, tú lloriqueando porque tu hermana (20D) y yo volvemos a poner la cinta de Ella baila sola en la radio de la abuela, tú llevándole la contraria a tu madre que me censura porque te has agarrado de mi mano mientras corría por el parque y has terminado frenando con tu frente en mi rodilla, tú soltándonos rollos sobre dinosaurios pero incapaz de aprenderte las provincias para el examen del lunes, tú riéndote de mí porque en una cafetería nos han tomado por lo que no somos y yo quedo como una asaltacunas, tú sacándome de quicio en plena calle, tú en el patio pidiendo que me busquen por la casa cuando pasó lo del abuelo porque decías que la única sensación de pérdida que podía parecerse a la tuya era la mía, tú y yo haciendo turismo rural mientras unas treinta personas nos esperan en la comida de despedida sorpresa de mi hermano (2A), tú asustadísimo mientras te ato los cordones de los patines, tú gritando como un loco en el Parque de Atracciones, tú con mirada recelosa en el Parque Warner, tú pidiéndome que te lea en voz alta Madame Bovary en el jardín de los abuelos mientras pintas un pteranodon luchando contra un triceratops, tú compungido porque no te perdono la última vez que lo intentaste, tú haciendo test para el carnet de mal humor y yo respondiéndote chorradas hasta que me pides que pare porque se te saltan las lágrimas de la risa, tú cambiándole los platos de sitio a todo el mundo para sentarte a mi lado... E, inevitablemente, termino llorando en el metro.
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| "Cae agua, se llama llover. Nadie te está mojando." |
24 de diciembre
—No me lo creo... —me dices con tonillo de “me estás vacilando”.
—Que sí, en serio.
—Anda ya, ¿cómo vas a tener tú la PSP... ¡sin haberme dicho nada!? ¡A mí, que soy tu primo del alma!
—Ah, ¿que no te lo había contado...?
—Claro, claro... ¿y cómo dices que se llaman los juegos que tienes?
—Pues... no sé bien los nombres.
—¡Lo ves! No me engañas, te lo estás inventando.
—Jajaja, que no... Tengo el de preguntas y respuestas, uno de tiros que es super aburrido, uno de Spiderman y luego compré otro para 2A. Porque, en cuanto bajó del avión, me la pidió.
—Total... que te estás volviendo friky. ¿Has visto ya la trilogía de El señor de los anillos?
—Uff, no.
—¿La saga Star Wars?
—¡Ni una!
—¿El caballero oscuro, la de Batman?
—No, que me da penita lo de Heath Ledger...
—Humm... acabas de suspender estrepitosamente el examen de friky.
27 de diciembre
—¿Qué te ha dicho el médico?
—Nada, ha mirado las pruebas y me ha dicho que cuanto antes. Me ha dado su número de móvil para que lo llame cuando tenga los resultados que me faltan y para que le pregunte cualquier duda que tenga.
—Bueno, pero aún no se saben fechas concretas, ¿no?
—Qué va...
—Espera un segundo, que voy a atropellar con el carrito a una maruja que se ha quedado empanada, viendo el desfile de hijos canijos de unos padres canijos ecuatorianos.
—¡Ja! Qué racista ha sonado eso.
—No te preocupes, las marujas no se ofenden fácilmente.
4 de enero
—Sí, doctor —yo pongo los ojos en blanco al escucharte, ¿doctor?—. Éste, no, al siguiente... Vale, por la mañana temprano, sí. Bien... sí. Pues muchas gracias, un saludo.
—¿Y?
—Este sábado, no, para el próximo.
—Ah, muy bien. ¿Quieres llamar a alguien para decírselo?
—Sí, pero no me dejes aquí solo, porque no veo a la gente y me van a tirar.
5 de enero
—Ni se te ocurra, ¿me oyes?, no... no... no le digas a mi hermana lo que me pasó ayer.
—¿Qué le pasó? —me pregunta 20D, intrigada, justo como tú quieres.
—¿Te refieres a lo de tu... en mi coche?
—Oh, por dios —dramatizas exageradamente—, ¿qué va a ser de mi reputación?
—No creo que 20D vaya a poner en su face que tocaste el pito con el culo e igual le has cogido el gusto —te digo muy seria, mientras nos aguantamos la risa—. Es que le tocó entrar por la puerta del conductor y dio en el volante...
—Ah... ¿y sonó o algo? El mío suena, a veces, cuando giro.
Pobre 20D, es como 2A. Forman terna con 15E, tu prima y la mía, que se ríe más que nadie con los chistes y, a los cinco minutos, dice “claaaro, ¡toca el pito, el pito con su culo!!”
—Ay, por favor, vamos a sentarnos en algún sitio, porque me lleváis de un lado para otro y, encima, destrozando temas legendarios.
—Perdona —te respondo—, absolutamente nadie decía “It’s the final countdown”, cuando cantábamos esa canción en su día.
—¡Hala lo que has dicho!
—¿Qué ha dicho? —20D sigue sin enterarse ni del NO-DO.
—A ver, a ver... ¿tú qué dices en inglés cuando sólo te queda un condón?
—Oh, my god! Fucking hell! —respondo y tu hermana se parte, esto sí lo ha pillado.
—No, además de eso. Dirás: “It’s the final condom!”
—Ja, estás sordo... pero, claro, ¿qué se puede esperar de ti, si a tu culo le van los volantes e ir tocando pitos por ahí?
—Ay, por dios, ¡cómo ha sonado eso dicho así! —¡notición!, 20D acaba de caer.
—Por favor, 20D —le dices, resignado—, lo ha dicho así desde el principio.
—Qué va... antes no ha sonado con ese sentido.
—Esa era la broma, 20D, esa era la broma... —insistes.
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| "¿De qué ponemos cara esta vez? De atracadores de banco" |
11 de enero
Nuestros teléfonos vuelven a echar humo. Como están trabajando, les pongo un mensaje a mi hermano y a 15E para que también se lo diga al suyo (27D). Ya llamaré a tu hermana después, dudo que consiga billete para esa misma tarde.
12 de enero
A las 16:45, te bajan y empiezan a hacerte pruebas. A las 18:15, llamo desde el trabajo y me dicen que llevas en quirófano unos minutos. Además veo que a eso de las 17:45 mi móvil ha marcado, él solito, tu número. Las pantallas táctiles son así.
Tengo un vórtice en la boca del estómago que se va tragando el aire de mis pulmones. Pensar en la información que me ha facilitado un comentario en Google Maps, cuando buscaba cómo llegar en metro al hospital, no me ayuda demasiado. Esto tengo que contártelo algún día, con lo que te gustan los detalles morbosos, seguro que oíste la noticia del chico que quedó en estado vegetal por culpa del anestesista de aquella clínica. Incluso, creo que te lo comenté yo, porque pasaba a diario por la caseta donde estaba instalado como protesta hasta que se reconocieron las responsabilidades.
Tras varias llamadas por mi parte, recibo una cerca de las nueve. Muy seria, mi madre empieza con sus prolegómenos y yo le pego cuatro voces —menos mal que estaba sola—, para que vaya directa a lo que tiene que decirme. El cirujano había llamado para decir que todo estaba saliendo bien.
He de confesar que sentía recelos de la información que me pasaban, porque si hubiera sucedido algo malo... yo estaba sola y bastante lejos de nadie conocido.
A las 21:40, me suena de nuevo el móvil. En una hora o así, terminarán. Todo está saliendo bien.
Justo antes de subirme al tren y quedarme sin cobertura, sobre las 22:30, hago una última llamada a mi madre. Me dice, bastante más relajada, que te están preparando para subirte a la UVI, que la operación ya ha terminado. Pierdo fuerza en las rodillas y necesito agarrarme a uno de los pasamanos que hay en los pasillos del metro, para no caerme. Aunque el miedo no desaparece del todo, nos advierten que las siguientes 24 – 48 horas son de alto riesgo, puede haber complicaciones.
14 de enero
Son pasadas las seis, pero me he ido a juntar allí con el sector de tu familia y la mía que siempre llega tarde... ¿qué te voy a decir? Ya los conoces.
Tu padre, indeciso, pregunta quiénes entran primero. Lo agarro del brazo y digo que él y yo. Entramos y se queda blanco. En tu cama han puesto un separador y no te vemos.
—¿Es ahí? —le pregunto inocentemente, sin saber.
—Sí... —Y se lanza flechado hacia allí, hasta que lo intercepta la enfermera.
—Tranquilo, tranquilo. Acaba de vomitar porque bebe demasiado deprisa y le estamos cambiando. Pero está bien. —Justo entonces, quitan la estructura metálica esa y te veo, con barba y una venda a modo de turbante.
—Salam aleikum —digo, mientras me acerco a la cama.
—Aleikum salam. —Te sonríes.


Mira que hemos estado hablando cada día, pendientes de esto; pero así me ha emocionado aún más!!
ResponderSuprimirAsí es más cercano; podemos sentir lo que sentiste, aunque no lo parezca. Expresando sentimientos que parece que evades cuando "hablas" (esto lo digo con cariño, y no estoy diciendo que seas distante).
Un besazo, preciosa!!
No te preocupes, no lo interpreto como que me estés llamando distante. (Entre tú y yo, a veces, sí lo soy...)
Suprimir¿Evado sentimientos? También. Quizás, por eso, he tardado tanto en responderos a estos comentarios. Aunque sabía que no podía dejar de agradeceros vuestro apoyo y cariño.
Muchos besos para ti, reina mora!
Como dice * Nefer *, aunque hemos hablado a menudo y he seguido "de cerca" la historia, leerla aquí, paso a paso, con tus sentimientos, tus vivencias, tus recuerdos con él,... me ha emocionado mucho, de verdad. Sobre todo, ver cómo le ibas quitado hierro al tema, intentando animar a los demás y a ti misma; cómo has intentado por todos los medios que la angustia no te venciera, cosa muy difícil en estos casos
ResponderSuprimiry realmente admirable por tu parte. Me alegro de que ya haya pasado lo peor. Han sido días muy duros. Ahora, empieza a salir el sol.
Un besazo y ánimo! :)
Gracias... No sé si estaba actuando de manera diferente a como lo hago generalmente. Creo que soy así, sobre todo, si tengo confianza y la persona que me da la réplica lo va a entender y/o me va a seguir el juego.
Suprimir¿Admirable? No lo creo... sólo es una manera más, la mía, de enfrentame a lo que me supera. En este caso, sirviendo de precedente, el valiente ha sido él.
Y sí, ahora ha empezado a salir el sol... pero sigue teniendo que enfrentarse a muchas cosas, cosas de las de "antes", pero con esto añadido.
Mil abrazos y gracias por, a tu manera, estar ahí.
Juer, yo no he ido hablando contigo cada día ni sé que pasa, pero me has puesto los pelos de punta. Yo también tengo a dos primas a las que quiero como hermanas... Espero que esté recuperado.
ResponderSuprimirJajaja... ¡vaya dramón, eh! No me pega nada ponerme así, lo sé. Y mucho menos en "público". Pero, bueno, son momentillos tontos.
SuprimirYo tengo cuatro, dos primas y dos primos. He crecido con ellos y somos todos muy distintos, pero siempre hay otro de nosotros que comparte un aspecto muy característico con alguno. Y aunque pasemos meses sin vernos o sin hablar, todos sabemos que estamos aquí para los otros. Creo que tú, en esto, me entenderías.
Se está recuperando, ya en casita, sí. Gracias :)
Ay mi Ingrid, qué días más malillos ha pasado :((((( pero tienes un primo igual de fuerte y de cachondo que tú XDXDXD y claro, con ese ánimo nada puede acabar mal.
ResponderSuprimirMe alegra mucho mucho mucho que todo haya salido bien. Ahora a olvidar cuanto antes los momentos difíciles que habeis pasado la familia entera y tú y él a seguir tan cómplices como siempre.
Un beso a tu primo (y otro para ti)!!!!
Sí, él se me parece mucho... para su eterna desgracia. A él le pesan muchísimo unas cosas y yo lastro otras, pero sí... de todos, nosotros somos los más raros. Vistos desde fuera (y desde dentro), somos de los que la gente "juzga" incomprensibles, tirando a más raros que un perro verde.
SuprimirGracias. Y a mí me alegra poder escribir una entrada como esta, tras esos días.
Besos para ti también.
Niña, cada día me sorprendes más. Eres una versión femenina de Mohamed Ali, dura y sin embargo toda sensibilidad. Gracias por acercarnos a estos días terribles que has pasado.
ResponderSuprimirEsta vez me levanto yo y te doy el abrazo a tí.
Besos.
Álex, no te creas... soy una blandengue cobardica. Pero disimulo que no veas!
SuprimirGracias, muchas gracias por haberte acercado tú, cuando tampoco eran días brillantes, a pesar de tener dos soles en el horizonte. No sabes las sonrisas que me has sacado con eso.
Y yo me dejo :)
Un beso o dos, "aunque" sean grandes.
2A, 20D, 27D. Para una futura entrada acerca de algún tema más trivial yo me decantaría por el método 'Reservoir Dogs' y pasaría a algo así como el Sr. Rosa, la Sr. Amarillo.....
ResponderSuprimirElla baila sola??? Por favorrrrr.
Si tú le pones humor, no íbamos a ser menos :)
Ufff, no los veo de un color determinado, fíjate, sino de muchos a la vez. Pero lo voy a intentar... va, por edades.
Suprimir27D sería Sr. Verde frío y metalizado.
15E sería... Sra. Blanco aséptico de día y Naranja fluorescente de noche.
2A sería Sr. Rojo... sangre, pintalabios, esmalte, rubor.
20D sería Sra. Morado... dentro y fuera.
6Mz sería Sr. Negro y sin dibujos.
Pero, vamos, que queda claro qué significan los números y la letra, ¿no? Para mí era lo más fácil, sin caer en iniciales (que es como nos referimos entre nosotros vía escrita) ni nombres.
Jajaja, sí, Ella baila sola... 20D y yo no nos parecemos en casi nada, pero hemos compartido mucha música. Pero, sí, definitvamente tú estarías dentro del rango de Mz6, con su guitarra, su metrónomo y esos tíos melenudos dando gritos como si fueran tías con el síndrome premenstrual. ;P
Muaks!