Sólo en ocasiones, me pregunto si es una percepción mía. El resto del tiempo estoy completamente segura de ello, sin margen de duda. Las personas tienden, cada vez más, a ser falsas e interesadas… y a mí me cuesta, también cada vez más, creer en los demás.
Pero que conste, no me libro de ejercer ligeramente ninguno de esos dos adjetivos, aunque salvando las distancias, obvio.
Porque se puede y se debe tener educación, cortesía y buenas maneras, que algunos confunden con otras cosas… Es algo que, desde mi punto de vista, se vuelve necesario para desenvolvernos socialmente y, sí, a veces, toca ser un poco falsos. Sin embargo, lo que me encuentro es un exceso de cariño fingido, unos falsos afectos escalofriantes y unas demostraciones —públicas y privadas— de éste tan patéticas que ni con una sobredosis de Primperan lo solucionamos.
Además, por lo general, esa falsedad tiene una motivación más o menos oculta, el interés que causa sacar un beneficio de esos sentimientos —de la índole que sean— producidos en la otra persona a base de engaños.
Pero lo malo no es querer obtener algo, eso lo considero legítimo. En todas nuestras relaciones, buscamos algún tipo de recompensa. Lo cruel surge cuando se miente para lograrlo.
¿He dicho ya que no tolero la mentira?
No sé cuántas veces habré repetido eso de “no me lo cuentes, no pasa nada… pero, por favor, no me mientas, porque como averigüe que me has mentido…”. ¿Qué? Fácil, perderé la confianza en esa persona, en sus palabras, en sus gestos, en sus actos.
Tampoco sé cuánta gente ha desaparecido de mi mundo por este motivo, a cuántos he echado o he “forzado” a marcharse.
¿Por qué? Porque la mentira esconde algo. Demasiadas veces, ese algo es seguir aprovechándose de los demás de una forma no equilibrada, sin corresponder. Y a mí me apasiona dar, compartir, ayudar, pero no consiento que me utilicen. Ya, no. O, al menos, me gusta pensar que así es, que lucho por que así sea.
Aquí dejo el enlace con esta canción que me encanta en voz de Dinah Washington, Michael Buble, Diana Kroll... y hasta tolero en una versión que hizo Maná. Pero, esta vez, Ella es demasiado...
"Well, you can cry me a river, cry me a river. I cried a river... over you."
El agravio peor que pueden hacerme es mentirme. Tampoco soporto la hipocresía, la falsedad, el bienquedismo sistemático. Son formas de engaño y mentira.
ResponderSuprimirEs lo que tú dices, vivir en sociedad nos obliga en ciertos momentos a hacer de tripas corazón y ser educados. En ocasiones esto puede ser una tortura. No sé tú pero yo me siento fatal cuando me veo obligada a quedar bien en contra de mi voluntad. Igual que me siento fatal si miento.
La mentira me parece rastrera, indigna, denigrante para el que la comete e injusta para el que la recibe.
Evidentemente hablamos de MENTIRA con mayúsculas. Tema aparte son las mentirijillas piadosas que todos decimos de vez en cuando. Esas no quitan el sueño ni hacen tambalear los cimientos de nuestra conciencia :)
Consideras de la misma gravedad callar que mentir?
Puedo soltar unas mentiras enormes, que se me van ocurriendo sobre la marcha, si lo hago por lo que mi conciencia considera una buena causa. Pero si pienso que hay un transfondo negativo, mi cuerpo se rebela y empiezo a tartamudear, a vacilar y a subírseme los colores.
SuprimirNo creo que sea igual de graves callar que mentir. Pero habría que añadir muchos matices. Sobre todo porque quien miente está callando la verdad, además de meter información de su cosecha.
He de decir que callar también me supone un esfuerzo terrible, según en qué circunstancias. Si ese silencio va a hacer, de alguna manera, daño a otros... pfff, se me convierte en una tarea imposible.
¿Y tú?
Muchos llevan la mentira como su traje diario existencial. Es algo que no entiendo y ya no me molesto ni entenderlo. A capear cómo se pueda!!
ResponderSuprimirA ti no te pasa que los estás viendo venir, y aún así esperas equivocarte? a mí me pasa (pasaba) a menudo, porque ahora ya no doy tregua a los que veo que son un caso perdido, y antes de que me hagan sentir mal o que me han utilizado, FUERA!!
El interés está a la orden del día, y si no eres tú la que esé dispuesta a dar, ya encontrarán a otro/a. Es así de penoso!!
Buen domingo. Un besote
Sí, a mí me ha pasado y... me sigue pasando, aunque intento evitarlo todo lo que puedo. Pero, en el fondo, soy una blanda y me cuesta horrores decirle a la gente que no. : /
SuprimirMuchos besos!!
pues yo soy idiota y debo estar falta de cariño porque me creo todo.
ResponderSuprimirJajaja, Ana, es algo que tenemos que aprender, pero cuesta tanto...
Suprimir:)
Vaya, un tema complicado. Todos mentimos u ocultamos intenciones u opiniones en algún momento, pero mientras sea por bien, es decir, para no hacer daño o para mantener una relación lo mas cívica posible, pues no me parece tan mal. Son mentiras piadosas. A veces, no podemos ser del todo sinceros, no podemos ir en plan apisonadora, hay que maquillar un poco las cosas, o nos exponemos a herir a la gente.
ResponderSuprimirPero claro, hay mentiras y mentiras... y grados y grados de confianza.
Si a mí, una compañera de trabajo con la que tengo el trato justo, viene y me pregunta qué tal le sienta el nuevo corte de pelo y le sienta de culo, pues no se lo voy a decir así, o al menos, no con esas palabras. Tampoco le diré que esta guapísima. No soy tan cínica. Le diré que no está mal, que está distinta, e incluso me atreveré a insinuar que con el anterior estaba mejor, o yo estaba acostumbrada a verla así y ahora se me hace un poco raro.
Ahora, si la que me pide opinión es una amiga, o alguien a quien aprecio de verdad, entonces sí seré sincera y le diré que no está nada favorecida.
Pero esto del corte de pelo tampoco es algo muy importane. El problema es cuando la mentira implica una falta total de confianza en un tema importante. O ganas de perjudicarte o de que no sepas algo que te puede ayudar. Cuando alguien en quien confías te oculta deliberadamente la verdad o incluso miente sin ningún atisbo de pudor, para que tú no sepas algo.
Y luego te quedas con esa cara de... ¿gilipollas? Y pensando: por qué no me lo dijo? Por que me engañó, sabiendo que era algo importante para mí?
Estos días, en el trabajo he vivido algo así. Una comapñera con la que creía tener confianza me ha ocultado deliberadamente que los jefes estaban buscando voces femeninas para un nuevo proyecto que quieren poner en marcha.
Esto no tendría mayor importancia, si no fuera porque ella sí se ofreció para el puesto. Y sabiendo como sabe lo lastrada y estancada que estoy, que no me diga nada de algo que podría ilusionarme y además promocionarme profesionalmente, pero ella sí se ofrezca voluntaria para hacerlo, pues ya me da una idea de la clase de persona que es. Ya me lo olía por otras cosas que ha hecho, pero esto ya ha sido la puntilla. No imaginaba que fuera tan rastrera. Por delante va muy de buena tía y muy maja, y luego, mira.
Y eso, una tía de 48 años, que no es que esté empezando, sino que ya tiene sus añitos de trayectoria, ya ha hecho de todo, pero sigue queriendo acaparar ella el protagonismo.
Cuando me enteré de toda la historia por otras personas, me ofrecí yo también. Y como al final me cojan a mí, en lugar de a ella... estoy deseando ver su cara.
A ella, como tengo que trabajar a su lado, no puedo ponerle malas caras y me toca aguantarla. Ahora, si no fuera así, si pudiera decirle lo que pienso... vaya si se lo diría.
En fin, otra decepción. A ver si aprendo de una vez.
Besos.
La gata, mira que lo siento... pero el panorama laboral no pinta nada bien para casi nadie. Y si antes esto era la selva, ahora es la selva vietnamieta en plena guerra con los americanos, salvando las distancias.
SuprimirSólo puedo mandarte mucho ánimo, paciencia y comprensión. Y sí, es triste, porque este tipo de experiencias nos roban la capacidad de confiar en los demás. Conseguir mantenerse ahí, aún cuando ha habido una decepción tras otra, es todo un triunfo... en ocasiones, un triunfo estúpido y otras, no tanto.
Muchos besos!!
Jo! yo no puedo extenderme tanto como la gata, sorry!
ResponderSuprimirYo no soporto la mentira, ni piadosa, soy de las que prefieren que le digan a la cara aunque eso tan tonto de estas más gorda antes de el pero que bien te veo ¿has adelgazado? para quedar bien, que no que no soporto las mentiras muchas he tenido que tragar y ya me niego, claro que así me va...
Más besos
Jajaja, es que a LaGata la tengo comprada a base de eso que ella le gusta llamar "mongoreplies". ;P
SuprimirYo prefiero que no me digan nada, porque tampoco es cuestión de ser desagradables, ¿no?
Pero sí, estoy contigo... la mentira es tan mezquina, roba tanto en una relación y en la autoestima de la persona...
Más besos para ti!!