miércoles, 20 de junio de 2012

Declaración de amor

Tirada en la cama, una noche de hace ya unos cuantos años, leía en diagonal A Midsummer Night’s Dream. Había que aprovechar cualquier ratito para ir avanzando en las lecturas obligatorias, pero eso no quería decir que pudiésemos detenernos a saborear cada palabra.

Sí, sí... Hermia está enamorada de Lysander, pero su padre quiere que se case con Demetrius. El tal Demetrius este estaba comprometido con la amiga de Hermia, Helena, pero la deja, porque él sí desea esa boda, bla ble bli blú...

Ah, Lysander y Demetrius están coladitos por la sosa de Hermia y la pobre Helena enamorada y abandonada. ¡Y ahora se fugan Lysander y Hermia! Desde luego... y nada menos que al bosque. Inconscientes...

¡¿Cómo?! Pero, Helena, no seas boba. ¿Cómo se te ocurre contarle a Demetrius que los otros se han fugado al bosque? Ay, ay, ay... así no, ¿eh? Así no...

Entonces, tiene lugar una escena que me hizo bajar las piernas de la pared y levantarme a por mi portaminas azul clarito para subrayar —en azul clarito, por supuesto— cada palabra de Helena, en una de las declaraciones de amor más humano.

Preparaos, porque sé que en una primera lectura puede parecer terriblemente machista, estúpido y hasta indignante. Y, sin embargo...

DEMETRIUS

I love thee not, therefore pursue me not.
Where is Lysander and fair Hermia?
The one I'll slay, the other slayeth me.
Thou told'st me they were stolen unto this wood;
And here am I, and wode within this wood,
Because I cannot meet my Hermia.
Hence, get thee gone, and follow me no more.

HELENA

You draw me, you hard-hearted adamant;
But yet you draw not iron, for my heart
Is true as steel: leave you your power to draw,
And I shall have no power to follow you.

DEMETRIUS

Do I entice you? do I speak you fair?
Or, rather, do I not in plainest truth
Tell you, I do not, nor I cannot love you?

HELENA

And even for that do I love you the more.
I am your spaniel; and, Demetrius,
The more you beat me, I will fawn on you:
Use me but as your spaniel, spurn me, strike me,
Neglect me, lose me; only give me leave,
Unworthy as I am, to follow you.
What worser place can I beg in your love,--
And yet a place of high respect with me,--
Than to be used as you use your dog?

DEMETRIUS

Tempt not too much the hatred of my spirit;
For I am sick when I do look on thee.

HELENA

And I am sick when I look not on you.

DEMETRIUS

You do impeach your modesty too much,
To leave the city and commit yourself
Into the hands of one that loves you not;
To trust the opportunity of night
And the ill counsel of a desert place
With the rich worth of your virginity.

HELENA

Your virtue is my privilege: for that
It is not night when I do see your face,
Therefore I think I am not in the night;
Nor doth this wood lack worlds of company,
For you in my respect are all the world:
Then how can it be said I am alone,
When all the world is here to look on me?

DEMETRIUS

I'll run from thee and hide me in the brakes,
And leave thee to the mercy of wild beasts.

HELENA

The wildest hath not such a heart as you.
Run when you will, the story shall be changed:
Apollo flies, and Daphne holds the chase;
The dove pursues the griffin; the mild hind
Makes speed to catch the tiger; bootless speed,
When cowardice pursues and valour flies.

DEMETRIUS

I will not stay thy questions; let me go:
Or, if thou follow me, do not believe
But I shall do thee mischief in the wood.

HELENA

Ay, in the temple, in the town, the field,
You do me mischief. Fie, Demetrius!
Your wrongs do set a scandal on my sex:
We cannot fight for love, as men may do;
We should be wood and were not made to woo.

Exit DEMETRIUS
I'll follow thee and make a heaven of hell,
To die upon the hand I love so well.

Exit

OBERON

Fare thee well, nymph: ere he do leave this grove,
Thou shalt fly him and he shall seek thy love.

Shakespeare, A Midsummer Night’s Dream [Act II, Scene I]

Y, sin embargo, yo veo a una mujer enamorada a la que no frena su orgullo ni su supuesta dignidad. Es consciente de quién es él y de lo mal que la trata, pero eso no es poder suficiente como para destruir su amor. Porque ese sentimiento es tan enorme que el simple hecho de sentirlo la convierte en una persona dueña de uno de los tesoros más grandes. Y ella se lo tira a la cara a él, que tanto la desprecia. Si la quiere o no, es un detalle secundario...

¿Qué es el amor sino riqueza de espíritu para aquel que se permite sentirlo?


Nota: Ayer, las letras compartidas de alguien me hicieron recordar toda esta historia. Y, por cierto, Oberon es el rey de las hadas. La vida es caprichosa.

6 comentarios:

  1. Exacto, el amor es riqueza de espíritu para quien se permite sentirlo. Qué acertada esa manera de describirlo, Ingrid.

    Es un regalo impresionante ser capaz de albergar un sentimiento tan enorme y me parece que hay que estar agradecido por ello. Independientemente de que luego la historia funcione o no, que el otro te corresponda o no, que sufras lo indecible. Lo cierto es que cuando todo pasa y eres capaz de recordar aquel sentimiento con una sonrisa, esa experiencia fue más positiva que negativa.

    Sentir amor nos hace grandes, nos convierte en mejores personas y pese a quien le pese, es una bendición poder decir que se ha querido con un amor tan inmenso.

    Es más, todas las personas tenemos el derecho de sentir, al menos una vez en la vida, algo así. Algunos no perderemos jamás la esperanza ;)

    ((((Inciso: Demetrio es un h.d.p))))

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    1. Oh, Ingrid, qué ñoñas nos hemos puesto... snif, snif... ¡Esto no puede ser! ¿Dónde va a quedar nuestra imagen de chicas duras?

      (¿Inciso? Jajajaja... Lo es, y ella se lo dice claramente.)

      Muaks!

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  2. Pues a mí la tal Helena me parece una boba de cuidado, y creo que le hace un flaco favor a sus congéneres con esa actitud.
    Ains... William, que se te ve el plumero...
    Me parece patético rebajarse hasta ese punto. No me extraña que Demetrius pase de ella. Ella misma no se hace valer.
    Y me da igual que sea una mujer que un hombre.
    Me parece triste.
    Y más triste aún tomarlo como ejemplo.
    Creo que en esta vida debemos intentar no perder la dignidad.

    Yo no veo esa manifestación de amor como una grandeza, la verdad.
    Claro que el sentimiento de amor es grande y hermoso y todo eso. Y claro que lo bonito es amar desinteresadamente.
    Y sería genial que todos amáramos hasta ese extremo.
    Todo eso está muy bien, pero la vida real no es así. Llámame escéptica.
    Perder el tiempo amando a una persona que no es que no te corresponde sino que abiertamente te desprecia... Vamos, a mí no me compensa, eh?

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    1. Sabía que más de uno iba a pensar como tú, que iba a hacer ese tipo de lectura, y por eso lo avisaba en la entrada.

      Es una opinión y la respeto, es más, ya sabéis me encanta que expreséis pensamientos divergentes, porque significa que os sentís a gusto aquí para hacerlo y que, con ellos, se pueden ir desgranando y aclarando diferentes ideas.

      Sin embargo, para mí, el personaje de Helena seguirá siendo de los más interesantes, sino el que más, dentro de esta obra. Y, a riesgo de repetirme, voy a intentar explicar otra vez por qué.

      Es una mujer enamorada y lo acepta, lo asume, lo reconoce y se permite sentirlo. Pero no sólo eso. Se aventura en el bosque, en lugar de quedarse sentada esperando a que Demetrius o cualquier otro hombre quiera volver la cara para mirarla o prestarle un mínimo de atención. Con lo cual, le aplaudo la valentía.

      ¿Necedad, cuando él le está diciendo que no la quiere? Quizás, pero es que a ella le importa poco lo que él sienta, lo que vale son sus propios sentimientos y lucha por ellos.

      Demetrius es un tarambana, pero se preocupa por ella, advirtiéndole sobre el peligro que corre la “imagen” de su virtud, que no ésta en sí, en la soledad del bosque junto a un hombre joven. Y, sin embargo, ella rebate cada uno de los puntos con palabras que a todos e incluso a ti, me atrevo a decir, nos encantaría que nos dijeran.

      ¿Que él la rechaza abiertamente? Ella le agradece la sinceridad y, por eso, lo quiere aún más. Pero en ningún momento la insulta, ni le falta al respeto ni nada parecido. Sólo intenta asustarla, para que se vaya, diciendo que la va a dejar con las fieras salvajes. Y ella responde que ni siquiera la más cruel de las fieras tiene un corazón como el de él.

      Ella sí lo insulta, llamándolo despiadado y cobarde, hace una especie de alegato a favor de las mujeres y de lo injusta que es su posición en sus relaciones con los hombres. Apollo no perseguía a Daphne con intención de decirle qué encantadora le parecía su sonrisa, sino que pretendía violarla, tomando por la fuerza lo que ella no le daba por voluntad propia. Es la caza, violenta, como la que suponía para el género femenino la atención de los hombres.

      Fíjate que lo primero que le advierte es que su virginidad está en peligro, no que pueda venir una criatura salvaje y matarla. Eso es algo secundario. O sea, tiene que tener más miedo de él, un hombre, que del ataque de los animales irracionales.

      Entonces, Demetrius le dice que, como lo siga, aunque no lo crea, igual tiene que hacerle daño. A lo que ella, toda digna, le responde que daño se lo hace constantemente, en cualquier lugar. Pobres ellas, que no pueden cortejar al hombre del que se han enamorado, son seres pasivos.

      Así que, toda resuelta, decide seguirlo... a él, que es el objetivo de sus sentimientos. Si la obra no la firmase Shakespeare, sino Shakira o Adele, bien podría haber terminado “Nene, lloriquea todo lo que quieras, que ya me encargaré yo de solucionar esto”.

      Por todo eso y alguna otra cosa más, triste o no, a mí me parece una declaración de amor como pocas. Reivindicándose y siendo consciente, no se rinde y se entrega a sus sentimientos.

      Gracias por honrar este apartado rincón con su presencia. Y besos, escéptica. ;)

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    2. Touché.
      Posiblemente, como mi nivel de inglés no es el mejor, no capté todos los matices del diálogo y me quedé en la superficie.
      Gracias por la explicación. Ahora lo veo de otra manera, aunque sigo pensando que Helena se equivoca... desde el punto de vista pragmático. Pero claro, son sentimientos. Quién consigue hacer caso a la razón cuando el corazón es el que manda?
      Besos, romántica.

      PS. Mi presencia no es mayor honor que la de cualquier otro que pase por aquí.

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    3. Quizás, el error fue mío, al no ponerlo en español. Pero me parece que pierde tantísimo y que, salvo alguna palabra, el resto se entendía bastante claro. Decidido, el próximo día, intentaré poner una cita en ruso, aunque no me entere ni del NO-DO. Pero conozco a alguien que me lo puede traducir. ;P

      PD. Te equivocas, tú y yo sabemos que no todo el que pasa por aquí trae intenciones honorables. Y, de vez en cuando, a ti y a todos los que en alguna ocasión me dejan un comentario, os doy las gracias por hacerlo.

      PD2. Quizás, a raíz de esto, escriba una entrada... ¿Yo, romántica?

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